"Nadie elige de quién enamorarse, aunque yo lo vi y entonces dejé de fijarme en otros. ¿Cómo no iba a terminar queriéndolo? Lo bonito de querer a alguien es que queriendo a esa persona aprendes a quererte a ti mismo. Y con él aprendí a hacerlo a mitad del tercer beso que me daba.
Luego esperé que las cosas durasen más de lo que puede tardar en acostumbrarse uno al paraíso. He odiado las costumbres desde entonces."