
Yo nunca me he preocupado por nadie, ni por nada, esa
es la verdad, y todo el mundo más o menos lo aceptaban, decían “bueno, Marta es
así”, y llegas tú...joder, tú...tú no me ves de ese modo. Nunca había conocido
a nadie que de verdad pensara que yo valía la pena, hasta que te conocí a ti, y
conseguiste que yo también me lo creyera, así que por desgracia te
necesito... y tú me necesitas a mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario