Páginas

martes, 30 de julio de 2013

Tú. Yo. Nosotros

Teníamos las narices a tan poca distancia que pensé que con un leve movimiento podíamos rozarlas.
Pero lo más impresionante eran los ojos.
Mis ojos, los suyos.
Mis ojos en los de él. Sus ojos tenían mi cara dentro.
"Te quiero", me dijo.
Y me dio un beso.
Fue el tipo de beso del que no podría hablar en voz alta con mis amigos.
El tipo de beso que me hizo saber que nunca había sido tan feliz en toda mi vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario